Cada objeto del catálogo entró ahí porque alguien lo eligió pensando en alguien más.
Un objeto, elegido y presentado solo. La casa lo dispone con la formalidad que merece una pieza que no necesita compañía para sostener su sentido.
Dos o más objetos reunidos bajo un mismo criterio. La casa los elige para que se acompañen, y dispone el orden en que han de descubrirse.
Una curaduría armada sobre encargo. La casa estudia la ocasión, propone, y compone una pieza que no existía hasta que alguien la pidió. Sin restricción de escala.
Pendiente
Una tabla de chocolate negro La Flore al 80 por ciento de cacao mexicano junto a una vela en cera de soya con fragancia de encina y copal. La amargura del cacao oscuro y el humo seco de la madera componen un mismo paisaje sensorial.
Un cuaderno en papel algodón con costura japonesa, de tapa lisa. Un objeto para recibir lo que el tiempo deje escrito.
La casa firma cada caja que sale por su puerta como quien firma una carta.